miércoles, 11 de abril de 2012

Reportaje Revista Paula


Hasta los siete años fui una niñita como cualquier otra. Cuando nació mi hermana deje de comer, supongo que para llamar la atención. Me dieron un jarabe para aumentar el apetito y como a los 10 años se me empezó a notar el sobrepeso. A los 15 años pesaba 72 kilos, y no era alta para mi edad.
A los 17 años empecé a sentir el peso de mi gordura, ahí ya estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para adelgazar. Me llevaron al médico, me recetaron desbutales, un derivado de las anfetaminas. El médico me dio una pastilla, pero tomaba más de una. Comía tres manzanas al día y en la noche no podía dormir, me aguantaba, porque bajaba y bajaba de peso me veía regia.
Hasta los 25 años, cuando me casé, viví a base de preparados magistrales, eso era lo que había en el mercado y muy común. Cuando me quedé embarazada, dejé de tomarlos por primera vez en siete años, subí de inmediato a 88 kilos. Me quería morir. Durante todo este tiempo yo había sido una gorda escondida en un cuerpo de flaca. Cuando mi hijo cumplió un año, volví a consumirlas. Así terminé en una adicción sin saberlo.

Me puse a trabajar y abrí un local comercial donde vendía ropa. Llegué a pesar 60 kilos de nuevo y eso para mi edad y mi estatura, ya era un peso normal, pero seguí consumiendo mis pastillas “magistrales” para llegar a 50. En ese momento quedé embarazada de mi segunda hija y subí a 94 kilos. No hallaba que hacer, parecía una vaca lechera, estaba inmensa. A los tres meses no quise darle más pecho, porque estaba demasiado gorda, corté la lactancia, autorizada por la pediatra. Así pude empezar una dieta en octubre y, en enero ya usaba traje de baño gracias a las pastillas magistrales. Decidí dejarlas, me interné un mes en una clínica, volví a la casa muy bien, pero con 30 kilos más. Nunca aprendí hábitos alimenticios. Es el efecto rebote: cuando dejas de tomar pastillas para adelgazar y te has acostumbrado a comer muy poco, vuelves a comer en forma normal, subes inmediatamente de peso, en forma abrupta. Eso está estudiado y comprobado, pero nadie me lo advirtió. Vi tantos médicos, especialistas, internistas y nadie hablaba en ese tiempo del efecto rebote. Bajar de peso era una receta magistral y a la casa. Eso me condenó a ser gorda, como ocurre a muchas mujeres en nuestro país. Por eso el tema es aprender a alimentarse.

Para ver más de este reportaje visite aqui

1 comentario:

  1. ..."visite aquí"...y me arroja "No foul .." donde puedo terminar de leer estoy con los triglicéridos muy altos..que hago?

    ResponderEliminar